Perú quiere producir vinos tan icónicos como sus restaurantes
Fernando Gonzales-Lattini necesitó cuatro años de cosechas fallidas para poder producir vino a 2.850 metros sobre el nivel del mar, en la cima de una remota montaña con vistas a cultivos de maíz y papa en los Andes peruanos.
Sus vides fueron devastadas por hongos, lo que lo obligó a comprar nuevas y volver a plantarlas. El intento de elaborar uno de los vinos de mayor altitud del mundo también tuvo un costo para su familia. Insatisfechos con la calidad de la educación en la empobrecida región rural, decidieron que su esposa estadounidense se llevara a sus dos hijos a Estados Unidos y los matriculara en una escuela allá.