Apuesta eólica de Colombia enfrenta recelo de comunidad indígena

Foto: Fernanda Pineda
Lock
This article is for subscribers only.

Betty Granadillo y su conductor salen de madrugada en una camioneta todo terreno a visitar las rancherías. Siempre lleva una bolsa de café y azúcar para sus anfitriones en señal de agradecimiento. Cuando regresa a la ciudad de Riohacha, ya es de noche.

Granadillo es miembro del pueblo wayuu —el grupo indígena más grande de Colombia— y es gestora social de la empresa Grupo Energía Bogotá (GEB). La empresa quiere construir una importante línea eléctrica en el remoto departamento de La Guajira para conectar futuros parques eólicos a la red nacional. Representantes del GEB han realizado miles de reuniones con las comunidades locales en aras de lograr su aprobación para que la línea cruce por sus tierras.