Businessweek | The Big Take
Las vicuñas y un lujoso suéter de US$9.000

Por 30 años, comunidades indígenas en los Andes del Perú han suministrado a la firma italiana Loro Piana la fibra más fina del mundo. Sin embargo, sus vidas no han mejorado casi nada.

Una vez al año, Andrea Barrientos, una agricultora de subsistencia de 75 años que vive en los Andes peruanos, trabaja gratis para la persona más rica del mundo.

Barrientos hace ese trabajo con decenas de personas de su comunidad, arreando vicuñas silvestres por varios kilómetros en una meseta remota a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, para luego esquilarlas por su lana suave, de color dorado y marrón. Las vicuñas, camélidos con ojos grandes que habitan en los Andes, producen la lana más fina y cara que existe. En Nueva York, Milán o Londres, la marca italiana Loro Piana vende un suéter de vicuña por alrededor de US$9.000. Barrientos pertenece a la comunidad indígena de Lucanas, cuyo único cliente es Loro Piana, y recibe alrededor de US$280 por una cantidad equivalente de fibra de vicuña. Eso no alcanza para pagarle a Barrientos, cuya comunidad espera que trabaje como voluntaria.

Andrea Barrientos pasa sus días cuidando su rebaño de ovejas. Una vez al año, arrea vicuñas como un servicio a su comunidad indígena.
Andrea Barrientos pasa sus días cuidando su rebaño de ovejas. Una vez al año, arrea vicuñas como un servicio a su comunidad indígena. Foto: Angela Ponce para Bloomberg Businessweek
Lucanas tiene una población de unos 2.700 habitantes, muchos de ellos pobres.
Lucanas tiene una población de unos 2.700 habitantes, muchos de ellos pobres. Foto: Angela Ponce para Bloomberg Businessweek

Mientras tanto, Loro Piana es propiedad del conglomerado de marcas de lujo LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton SE, una empresa controlada por Bernard Arnault, cuya fortuna es de US$202.000 millones, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. Loro Piana, con sede en Italia, fue fundada en 1924 y se ha vuelto una marca icónica en el movimiento ahora conocido como el lujo silencioso, que se ha hecho conocido por series televisivas sobre los ricos. Una gorra de cashmere de Loro Piana, que fue usada en la serie Succession por el protagonista Kendall Roy, se vendía en el mundo real por alrededor de US$600.

El suéter en cuestión, según la página de Loro Piana en EEUU. Para ser vicuña de esa empresa, el precio es modesto.
El suéter en cuestión, según la página de Loro Piana en EEUU. Para ser vicuña de esa empresa, el precio es modesto. Fuente: Loro Piana/LVMH

Las vicuñas fueron cazadas casi hasta el punto de llegar a la extinción en el siglo XX, por cazadores que les disparaban para extraer su pelaje en vez de esquilarlas vivas. El comercio de su lana fue prohibido en 1969. Un tratado internacional ayudó a establecer años después un mercado legal para la vicuña, que dictaba que los ingresos derivados de la esquila del animal debían ser “una alternativa de producción económica en beneficio del poblador andino”, una población históricamente empobrecida. Lucanas fue la primera comunidad indígena en esquilar vicuñas bajo este nuevo régimen en 1994, y Loro Piana ha sido su comprador desde entonces. El comercio ha hecho poco para favorecer a los 2.700 residentes de la comunidad. Muchas casas están hechas de barro, como la de Barrientos, y carecen de desagüe. Los comuneros más antiguos siguen siendo agricultores de subsistencia mientras que las nuevas generaciones se mudan a las ciudades o se dedican a trabajar en peligrosas minas de oro que hay en la región y que carecen de regulación.

Ahora hay más de 200.000 vicuñas en Perú, casi la mitad de la población del continente (y del mundo). El incremento en la oferta parece también haber incrementado la demanda, y los precios que cobra Loro Piana por sus prendas siguen subiendo. Pero el pago que reciben los comuneros de Lucanas ha caído un 36% en la última década, En 2018, un estudio encargado por el Gobierno peruano encontró que el 80% de la población de Lucanas decía que no se había beneficiado económicamente de la participación de la comunidad en el comercio de la vicuña. “La vicuña no ha ayudado a sacar a ninguna comunidad de la pobreza”, dice Omar Siguas, investigador en la Universidad Nacional de Huancavelica de Perú, quien lideró el estudio.

Loro Piana cuestiona esa conclusión. “Desde que llegó a Perú en la década de los 80, Loro Piana ha estado comprometida con defender los más altos estándares éticos y de prácticas de negocio responsables”, dijo la empresa en un comunicado. “Loro Piana representa un soporte económico clave, protegiendo y fortaleciendo la demanda y el valor de la fibra de vicuña, independientemente de las dinámicas de mercado”.

El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre de Perú, conocido como Serfor, dijo en una respuesta escrita que la vicuña “no llega a la mejora de calidad de vida de los comuneros”. Algunas comunidades, dijo Serfor, han conseguido mayores ingresos de actividades turísticas alrededor de la esquila de vicuña que de la venta de la fibra natural más cara del planeta. Oficiales de Serfor han dicho en el pasado que es una prioridad encontrar maneras en que las comunidades andinas puedan vender productos de vicuña con valor agregado, pero no hay políticas públicas en este momento para llegar a ese objetivo. Barrientos, por ejemplo, nunca ha tenido la oportunidad de tejer una prenda de vicuña. Ni siquiera ha visto una prenda de vicuña en su vida.

Capturar a las vicuñas representa un duro trabajo físico, que se ejecuta a una altura de 4.000 metros o más.

 

Después de varias horas, los animales son dirigidos hasta un corral.

 

Los animales son sujetados, esquilados y luego soltados para que regresen a las montañas y altiplanos.

 

La vicuña es una de cuatro especies de camélidos sudamericanos. Una vicuña domesticada es una alpaca, una especie más peluda que puede crecer cantidades de fibra que parecen ilimitadas. Incluso una alpaca puede morir del peso de su pelaje si no se le esquila regularmente. Su fibra es fina, pero no tan fina como la de la vicuña silvestre. El guanaco es una especie silvestre más musculosa, pero de pelo grueso. Un guanaco domesticado es una llama. Su fibra también se usa, pero es tosca, lo que la hace poco deseable y barata.

Loro Piana llama a la vicuña “la fibra de los dioses”. Pero la fama de la vicuña está más asociada con la realeza: se dice que el rey Felipe II de España tenía sábanas de vicuña, igual que el inca como jefe del imperio incaico. “La lana de la vicuña, por ser tan estimada por su fineza, era toda para el inca, de la cual mandaba repartir con los de su sangre real”, escribió en 1609 un historiador conocido como Inca Garcilaso de la Vega. “Otros no podían vestir de aquella lana so pena de la vida”.

Voluntarios y trabajadores son llevados a una mayor altura, donde comenzarán a arrear a los animales.
Voluntarios y trabajadores son llevados a una mayor altura, donde comenzarán a arrear a los animales. Foto: Angela Ponce para Bloomberg Businessweek

Mucho ha cambiado desde entonces, pero lo que se mantiene en Lucanas es un fuerte sentimiento de quién puede vestir vicuña y quién no. “Yo nunca he tenido una prenda de vicuña… porque está prohibido”, dice Barrientos. Papias Sosaya, quien vive en Lucanas y se especializa en agarrar al animal durante su esquila dice: “Como lucanino, como peruano, me encantaría usar una prenda hecha de lana de vicuña. Pero está totalmente prohibido”.

La prohibición no es real, pero la sensación persiste, probablemente por lo limitado que es el rol de Lucanas en la industria. Los líderes de la comunidad dicen que no tienen los recursos para comprar maquinaria que les permita hilar lana de vicuña, para transformar la fibra, que es difícil de convertir en hilo dado que es corta y muy fina (la fibra de vicuña tiene un diámetro de menos de 13 micras, mientras que un cashmere fino tiene 15 micras.) Sin tecnología especializada, comunidades como Lucanas no son capaces de asumir otros roles en la cadena de valor de la vicuña.

Cuando se declaró la protección de la vicuña en 1969, la mayoría de los peruanos que comparten territorio con la vicuña eran quechuahablantes analfabetos. La pobreza podía superar el 80%; la mayoría eran agricultores de subsistencia. Desde entonces, Perú ha dado grandes pasos, pero la región andina se mantiene como la más pobre del país. En 2018 Perú publicó su más reciente estudio detallado de la pobreza en el país, y halló que el 41% del distrito de Lucanas era pobre, lo que significa que un individuo vive con menos de US$91 al mes.

La población de la vicuña en Perú, que había caído a unos 10.000 animales, se recuperó en la década de los 80, en un momento en que el sur andino peruano sufría una guerra interna entre insurgentes maoístas del grupo Sendero Luminoso y las fuerzas estatales. Unas 70.000 personas murieron en el conflicto, la gran mayoría ciudadanos indígenas. El jefe de Sendero Luminoso fue capturado en 1992, lo que marcó un final súbito a los enfrentamientos y le permitió al Gobierno, liderado en ese momento por el presidente Alberto Fujimori, volver a comercializar la fibra de vicuña.

El Gobierno sondeó el interés internacional: el premio sería un monopolio en el mercado de la vicuña por la siguiente década. Loro Piana ganó como el principal inversionista de un conglomerado de tres empresas. En 1994, la primera esquila legal de vicuñas en décadas fue hecha en Lucanas, con la participación de Fujimori. Al siguiente año, Perú aprobó una ley que le daba a las comunidades indígenas el derecho exclusivo para esquilar y vender fibra de vicuña, siempre y cuando los animales hayan sido encontrados dentro de sus territorios. Eso obligaba a Loro Piana y a otros a llegar a acuerdos comerciales con las comunidades campesinas si querían tener acceso a la vicuña. Así fueron las cosas por unos años.

Cuidado: Cruce de vicuñas.
Cuidado: Cruce de vicuñas. Foto: Angela Ponce para Bloomberg Businessweek

El 24 de septiembre de 2000, a la vez que su Gobierno colapsaba por acusaciones de corrupción, Fujimori publicó un decreto que le daba a las empresas los mismos derechos que ya tenían las comunidades campesinas para esquilar vicuñas dentro de su propiedad. Con esa modificación, las empresas podrían comprar tierras en los Andes y esquilar a las vicuñas que encontraran ahí. Documentos muestran que Alfonso Martínez, quien lideraba la oficina del Gobierno creada para regular el nuevo mercado de vicuña, promovió el cambio entre bastidores. En un memo, escribió que el cambio era “indispensable”. Poco después, Martínez dejó el Gobierno y creó una empresa que trabaja como intermediaria entre comunidades indígenas y compradores de fibra de vicuña. En 2007, Loro Piana contrató a Martínez como gerente general de su subsidiaria en Perú.

Martínez, quien murió en 2019, se dedicó a poner en práctica el decreto publicado por Fujimori. Registros de propiedad muestran que Loro Piana compró unas 2.000 hectáreas de terrenos andinos cerca a Lucanas por US$160.000. La solicitud de la empresa para conseguir un permiso para esquilar vicuñas da una idea de sus objetivos. Loro Piana propuso crear un cerco de 12,5 kilómetros alrededor de su propiedad, para asegurar que las vicuñas no pudieran salir y ser esquiladas por otros. El cerco aseguraría una reproducción más rápida de las vicuñas, cuya población llegaría a crecer un máximo de 50% al año. La solicitud de la empresa también detallaba algunas desventajas, como la pérdida de diversidad genética y una menor esperanza de vida.

El cerco formalmente coloca a las vicuñas en “semicautiverio” y es controversial; expertos en fauna silvestre dicen que va contra el principio de que las vicuñas son animales silvestres, incluso si su jaula es amplia. La solicitud de Loro Piana para esquilar vicuñas fue aprobada en 2010. El área tenía pocas vicuñas, pero el Gobierno acordó proveer algunos animales, convirtiendo a Loro Piana en la primera compañía en poder esquilar vicuñas sin tener que pagar a comunidades indígenas por la fibra.

Mientras que la población de vicuñas creció en la propiedad de Loro Piana, los precios de fibra de vicuña cayeron. En Lucanas, los precios cayeron de US$420 a US$330 en 2022, según cifras oficiales de Serfor. Roberto Carlos Sarmiento, presidente de la comunidad de Lucanas, dijo que el contrato para 2023 establece un precio de US$280.

Loro Piana ha sido consistente en comprar todo lo que Lucanas llega a producir. Pero la producción ha caído de la mano con el precio, por razones que no están claras. En 2012, la comunidad vendió 1.877 kilos. Diez años después, vendió solo 460 kilos. Los ingresos por la vicuña de la comunidad cayeron en ese periodo en un 80% —desde un pico de US$788.526 a US$151.974—. En 2020 y 2021, años marcados por la pandemia, no hubo captura de vicuñas ni tampoco ingresos.

A comienzos de los años 2000, Pier Luigi Loro Piana, uno de los dos hermanos que lideraba la empresa en ese entonces, parecía dispuesto a pagar un precio más alto. “Si un año yo digo que tenemos mucha lana y no te compro, todo colapsaría para ellos, así que los apoyamos comprando constantemente a un precio de alrededor de US$400 por kilo”, le dijo a the Telegraph. “Si nunca tratas de engañarlos, obtienes muchas ventajas y privilegios”. Los hermanos Loro Piana vendieron la empresa a LVMH en 2013, logrando que su fortuna sobrepasara los US$1.000 millones en el proceso.

Luego de que las vicuñas son capturadas, pero antes de que sean esquiladas, algunos locales se visten como incas para una ceremonia en la que tratan de atraer turistas.
Luego de que las vicuñas son capturadas, pero antes de que sean esquiladas, algunos locales se visten como incas para una ceremonia en la que tratan de atraer turistas. Foto: Angela Ponce para Bloomberg Businessweek

Capturar a las vicuñas es un proceso arduo y su historia es muy antigua. La captura más reciente en Lucanas fue en junio, en un día sin nubes bajo un sol muy fuerte. Residentes de Lucanas como Barrientos y Sosaya caminaron por kilómetros en el altiplano para capturar a las vicuñas y llevarlas a un corral central. Las comunidades campesinas de Perú tienen jerarquías estrictas, con un presidente electo que puede decidir cómo usar y redistribuir los recursos comunales. En Lucanas, la regla es que los comuneros trabajan gratis, mientras que los forasteros pueden recibir un pago, usualmente de alrededor de US$20 por día.

Barrientos dice que resiente la falta de pago, pero que también disfruta mucho del proceso por lo rápidas y ágiles que son las vicuñas, y por lo diferentes que son de su ganado de ovejas. “Cuando veo una vicuña, me siento muy alegre. Se mueven al paso, corren rápido y largas distancias. No puedes alcanzarlas”, dijo. “Dicen que cuando nací, mis padres frotaron mis pies y manos contra una vicuña, para que yo pudiera correr como vicuña. Por eso camino así”.

Sujetar a las vicuñas requiere habilidad y destreza, y a veces también un poco de cañazo, un licor local.
Vicuñas recién esquiladas tras el chaccu de 2023. Si estos animales son capturados de nuevo este año, deberán ser soltados. A las vicuñas solo se les puede esquilar cada dos años.

Sujetar a las vicuñas requiere habilidad y destreza, y a veces también un poco de cañazo, un licor local.

 

La lana de cada animal es guardada por separado. Loro Piana es el único comprador de fibra de vicuña en Lucanas y en buena parte del resto de Perú.

 

Vicuñas recién esquiladas tras el chaccu de 2023. Si estos animales son capturados de nuevo este año, deberán ser soltados. A las vicuñas solo se les puede esquilar cada dos años.

 

Para capturar a las vicuñas, los peruanos participan del chaccu, una palabra quechua que ha sido usada por los cronistas españoles desde el siglo XVI, para describir cómo los incas capturaban, esquilaban y luego soltaban a las vicuñas. Los principios elementales del chaccu casi no han cambiado.

“La manera de cazar de los indios es cercar un gran espacio de monte, e ir ojeando la caza, hasta juntarse por todas partes”, escribió José de Acosta en un libro publicado en 1590. “Suelen esquilar estos animales, y de la lana de ellos hacen cubiertas o frazadas de mucha estima”. Garcilaso de la Vega escribió que la esquila “se hacía de cuatro en cuatro años, dejando pasar tres años de la una a la otra, porque dicen los indios que en este espacio de tiempo cría la lana de la vicuña todo lo que ha de criar”.

Ahora las vicuñas son capturadas una vez al año y esquiladas una vez cada dos. Una consecuencia de estas esquilas más frecuentes es que el peso promedio de la fibra esquilada de cada vicuña ha caído con el tiempo y ahora está en alrededor de 150 gramos por animal, comparado a 250 gramos en 1994. Las vicuñas tienen pelaje dorado y blanco, pero normalmente solo se esquila la parte dorada. Las prendas de vicuña normalmente son vendidas en este color original, sin haberse teñido.

En el chaccu de 2023, un grupo de jóvenes en buen estado físico comenzaron a correr para empujar a las vicuñas en una dirección. Otro grupo, que incluía a Barrientos, sujetaban una soga con banderolas de plástico. A ritmo firme, los dos grupos se unieron. Durante los primeros 5 kilómetros, casi no se veían vicuñas, pero a medida que estas eran empujadas hacia un espacio cada vez más reducido, las vicuñas no tenían más opción que juntarse. Finalmente, cientos de ellas caminaron a un corral. Los trabajadores esquilaron las vicuñas durante dos días, así que algunas de ellas permanecieron enjauladas durante la noche sin agua o comida.

Las vicuñas adultas pueden pesar 50 kilogramos, y sujetarlas es un trabajo que requiere de dos personas. Trabajadores como Sosaya caminan al corral y agarran a las vicuñas, sujetando sus piernas. Las vicuñas le temen a los humanos y muchas veces patean para tratar de liberarse. Sosaya y su equipo bebieron un licor local llamado cañazo antes de entrar. Sujetar a las vicuñas silvestres es una tarea que no siempre se hace sobrio.

“Estos animales realmente son muy salvajes. No confían en nada”, dice Sosaya. “Y ya pues para agarrar las vicuñas, primero el que va a la cabecera agarra, y yo agarro la colita. Pongo mi brazo por debajo y agarro la colita y prenso las patas. ¿Para qué? Para que no esté pateando o golpeando a alguna otra vicuña, o tal vez a uno de nosotros”.

Luego, simplemente voltean a las vicuñas esquiladas para que puedan caer sobre sus patas. Al mirar a su alrededor, se asustan al ver a los humanos y se van corriendo. En un año, serán capturadas de nuevo. —Con Angelina Rascouet

This is a Spanish translated version of The Big Take, our daily fixture showcasing the very best of Bloomberg News. Read more from The Big Take here. It was translated from English to Spanish by Marcelo Rochabrun and edited by Malu Poveda.

More On Bloomberg