Juliana Roldan de Banco BTG Pactual: El espíritu del fuego en el mundo de las finanzas

“Si hubiera tenido mayor conocimiento, me habría esforzado menos. Por otro lado, tomar ese camino difícil fue parte de mi crecimiento. Tal vez si no hubiera tomado ese camino arduo, no estaría aquí.”

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Juliana Roldan

Associate Partner, Contracts & Procurement | Banco BTG Pactual, Brasil

El camino de Juliana hacia el mercado financiero fue poco convencional. Cuando era adolescente, después de haber presenciado la ayuda que recibió su padre cuando tuvo un infarto, decidió que quería ser bombera. Siendo aún menor de edad, tomó el curso de rescate civil, luego estudió fisioterapia e hizo un posgrado. En cierto momento, hacía un curso de formación de soldados para la Policía Militar y, de noche daba clases de anatomía, fisiología y atención hospitalaria en una escuela de técnicas de salud, en Jandira, en el extremo oeste de São Paulo.

Fue en esta escuela donde terminó enfocándose al área administrativa. A los 25 años, renunció de la PM y seis meses después, sintió que necesitaba prepararse más para esta nueva área. Obtuvo un MBA de la Fundación Getúlio Vargas en Alphaville, cerca de su trabajo, y allí fue donde la descubrieron.

En 2009, un ex compañero del MBA la llevó al grupo Ibi, la financiera de Lojas C&A. El trabajo estaba tan lleno de matices técnicas que Juliana ni siquiera quiso comprar estacionamiento por el período mensual; cada noche pensaba que no volvería al día siguiente. Pero no se rindió. “En el trabajo de rescate civil, había enfrentado tantas emergencias en las calles, ¿y esto me iba a detener?”, se preguntaba. Venció las primeras dificultades obteniendo dos certificados en tecnología.

Reflexionando sobre su camino, Juliana comenta que desearía haber entendido mejor el funcionamiento del mercado de inversiones desde el principio. Considera que eso es algo que le falta a la mayoría de la gente en general. Y, en su caso, podría haberle facilitado la carrera. Lo pensó mejor y cambió de opinión: “Si hubiera tenido mayor conocimiento, me habría esforzado menos. Por otro lado, tomar ese camino difícil fue parte de mi crecimiento. Tal vez si no hubiera tomado ese camino arduo, no estaría aquí”. Al entrar sin experiencia en ese mercado tuve que buscar muchas cosas sola”.

Disposición e inspiraciones

Además de la voluntad de aprender, Juliana atribuye buena parte de su éxito a la disposición por hacer el trabajo que otros consideran burocrático. “Me encanta la parte operativa”, dice. En el banco, comenzó por el área de tecnología, que en 2012 se fortalecía en todas las instituciones financieras. Había un afán de crecimiento en el sector y, por ende, cierta confusión en los contratos. En consecuencia, en todo el mercado comenzaba a crearse la gobernanza para acciones de tecnología. Juliana, que tenía experiencia en la gestión del sector en instituciones financieras, era ideal para esto. En poco tiempo quedó claro que su trabajo, negociar compras, estructurar contratos, montar la infraestructura, tenía sentido en todas las áreas del banco.

“Hago un montón de cosas”, dice. Por ejemplo, cuida el edificio en el que está la sede del BTG, que es sostenible, tiene huerto subterráneo y presenta espectáculos y grandes eventos. En el período de la pandemia de COVID-19, fue la responsable, junto con una colega y el consejo del banco, de más de cien proyectos que el banco apoyó para mitigar los efectos de la crisis. “Fui a trabajar junto con otras personas”. ¿Quién dijo que no iba a hacer también el trabajo de bombero? Al recibir una promoción, pasó a liderar un equipo de negociadores y a hacerse cargo de una serie de tareas de back office, que dan apoyo a todas las áreas de negocio.

Juliana siente un placer especial en ayudar. En parte, porque también recibió mucha ayuda en su carrera. Siempre tuvo mucho apoyo.

La primera persona a la que le está agradecida es Claudio Salituro, hoy vicepresidente de TI de Caixa Econômica Federal, quien la llevó a Ibi. “Nos conocimos en el MBA, entendió mi potencial y me dio la oportunidad. Sin yo saber nada”. Ahora está en esa posición de poder replicar esa misma actitud. Varios de sus subordinados no tenían ninguna experiencia en el mercado financiero, afirma, y se convirtieron en excelentes profesionales.

Otra ejecutiva a la que le agradece es Darlene Fasolo, hoy en el Bank of America. “Me dio confianza en la fuerza que tiene la mujer, una mezcla de experiencia, conocimiento e inteligencia”. Lo que ella aprendió de Darlene fue una doble lección: primero que una persona no puede sostenerse en la profesión si está vacía, sin conocimiento. La segunda lección es tienes que mantenerte firme, “de una forma cordial, claro, pero si no, te pasan por encima”, opina.

Por ello, afirma que para incrementar la diversidad en el mercado financiero se necesita un esfuerzo doble. Por un lado, las empresas tienen que estar abiertas, incentivar la contratación de mujeres, personas de varias etnias, regiones y clases sociales. Las personas también necesitan hacer un esfuerzo consciente para adaptarse a lo que la empresa espera. Da un ejemplo personal de la flexibilidad que considera necesaria en el mundo laboral: “Cuando enseñaba, muchas veces los alumnos me retaban. Si no tienes confianza, asertividad, facilidad de expresión, no te irá bien. A los 19 años, fui a dar una clase de seguridad laboral para 45 hombres, unos sabelotodos. Uno de ellos dijo: ‘chica, ¿dónde está la profesora?’. Y yo respondí: ‘chico, la profesora soy yo’. Lo recuerdo como si fuera hoy”.

Competencia y colaboración

Juliana dice que esa energía para ponerse como protagonista de su propia vida hay que tenerla en todo lo que se hace. “Soy muy activa”, dice. “Sigo los deportes. Pedaleo, hago wakeboard, voy al gimnasio. Donde haya competencia, ahí estaré”. Aprecia la competencia, pero da extrema importancia a la colaboración.

“Las personas necesitan sentir que forman parte de un proyecto”, dice. “Siempre pido ayuda y distribuyo responsabilidades”. Y esto es bueno para todos: “un proyecto con varias áreas involucradas tiene mucha más oportunidad de funcionar. La gente va a dividir el éxito entre varias personas”.

Dice haber incorporado esta postura desde muy joven. “Una vez, hice un servicio en la Praça da Sé, en el centro de São Paulo. Hacía rescate civil, todavía. Una persona entró en crisis convulsiva. Fui a ayudar y tenía un chico que me seguía interrumpiendo, se pasaba encima de la víctima. Le pedía que se alejara, pero él volvía”. Juliana entonces se dio cuenta que si no le daba una función a ese chico, no la dejaría ayudar a la persona. Y se le ocurrió algo. Pidió que abriera espacio en la acera y no dejara que nadie se acercara a la víctima. “En ese momento, él se sintió como el He-Man, se dio cuenta de su responsabilidad”. Y Juliana entendió que la mejor manera de sacar a una persona que dificulta el esfuerzo del equipo es incluirla en el proyecto, inyectarle el mismo propósito.

Enfoque en el trabajo

En su trabajo, valúa la claridad y cierta jerarquía. El consejo que hubiera querido haber escuchado al principio de su carrera es: habla menos y escucha más. “Sólo empecé a funcionar así después de que entré a la policía. Porque si hablaba en el momento equivocado… Por eso digo: todo el mundo debería tener experiencia en el área militar”.

El trabajo ocupa mucho de su tiempo. “Leo muchos periódicos. Me despierto con el periódico, escucho radio, leo. Veo las noticias en la televisión por la noche o, cuando estoy en la oficina, en mi tableta”. En cuanto a libros, recomienda Sueño Grande, que dice ser un mantra en el banco, y narra la historia de éxito del trío de multimillonarios brasileños Jorge Pablo Lemann, Marcel Telles y Beto Sicupira.

También le gusta la serie Billions, que representa el mundo de las compañías financieras. En cuanto a la televisión, sin embargo, su gusto es más eclético: le gusta Las chicas del cable, serie que muestra el comienzo de la ascensión profesional de las mujeres, y le encantan las telenovelas: “veo hasta las repeticiones”, dice. Y es fan del programa musical The Voice. Además, dice ser apasionada por la gastronomía.

No es esclava de su rutina. Cuando el banco hizo compras y montó operaciones en Chile y Colombia, Juliana se sumergió en la experiencia. “Para mí fue una oportunidad de expansión, de aprender cómo implementar un área en otro país. Es completamente diferente. Es como empezar todo de nuevo”. Y Juliana parece estar siempre dispuesta a afrontar el trabajo de frente. De cero, si es necesario.

Aviso de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresados ​​en este blog son propios de sus autores y no reflejan necesariamente la política oficial o la posición de Bloomberg.


Bloomberg invitó a los inversionistas <GO> GETTERS del mercado financiero de América Latina a compartir sobre sus carreras, sus historias de éxito y los desafíos que tuvieron que enfrentar, no sólo como testigos del desarrollo de este entorno acelerado, sino que también como contribuyentes activos a su evolución, creando nuevas herramientas, compartiendo mejores prácticas e inspirando cambios.

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