Por Pratish Narayanan con la colaboración de Winnie Zhu, Jasmine Ng, Martin Ritchie, Dan Murtaugh,Sarah Chen, Jing Yang y Niu Shuping.

China sigue engullendo las materias primas del mundo y así marca nuevos récords de consumo de todo tipo de cosas, desde el crudo hasta la soja.

En un año de cambio constante que se caracterizó por recortes a la capacidad industrial, restricciones ambientales y desapalancamiento financiero, la demanda de materias primas siguió aumentando en el consumidor más grande del mundo, lo cual ayudó a que los retornos de las materias primas globales avanzaran por segundo año consecutivo.

El Índice Bloomberg Commodity subía 0,2 por ciento a las 9:55, hora de Londres, en su cuarto día consecutivo en alza. Este indicador de retornos de las materias primas aumentó 0,8 por ciento el año pasado tras avanzar 11,4 por ciento en 2016.

Como el presidente Xi Jinping está consolidando su poder detrás de una economía que podría haber registrado su primera aceleración en un año completo desde 2010, hay pocas señales de que el coloso chino de las materias primas desacelere al ingresar en 2018.

“La expansión económica de China viene superando las expectativas desde el segundo semestre del año pasado, lo cual aumenta la demanda de todo tipo de materias primas”, dijo en entrevista telefónica Guo Chaohui, analista de China International Capital Corp., con sede en Pekín. “Anticipamos que el crecimiento económico seguirá fuerte en 2018, lo cual mantendrá el apetito del país por las importaciones”.

Consumo

La corona del mayor importador mundial de petróleo ahora la tiene firmemente China porque las importaciones anuales del país superaron las de EE.UU. por primera vez en la historia. Lo que es más importante, China también es uno de los principales compradores de crudo estadounidense.

Los envíos entrantes de todo el mundo —desde Rusia y Arabia Saudita hasta Venezuela— dieron un salto de cerca de 10 por ciento y promediaron 8,43 millones de barriles por día en 2017, mostraron este viernes datos de la Administración General de Aduanas de China.

La segunda economía más grande del mundo también se está dando cuenta de que la clave para ganar la guerra contra el smog podría estar en el exterior. Se están importando cantidades récord de mineral de hierro con densidades menos contaminantes —por lo general no disponibles en China— para alimentar la gigantesca industria del acero del país; las importaciones aumentaron 5 por ciento y ascendieron a 1.070 millones de toneladas en 2017.

Además, China está tratando de limpiar su aire, pero también busca más alimento para los cerdos de sus grandes establecimientos rurales en expansión. La explosión de crecimiento económico en los últimos veinte años enriqueció a la población, y la mejora en el estándar de vida estimula el consumo de carne.

A medida que fueron crecieron los establecimientos rurales de gran tamaño, también aumentó la demanda de soja que se tritura para elaborar pienso para los cerdos. Las importaciones chinas de la oleaginosa saltaron casi 14 por ciento y alcanzaron el récord de 95,54 millones de toneladas en 2017. Se proyecta que aumenten a la cifra sin precedentes de 97 millones de toneladas en los 12 meses que terminan en septiembre de 2018, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. El país representará el 65 por ciento del comercio mundial, según los datos.

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