Ana Paulina Pinto de BBVA: Las mujeres deben levantar la mano

“Tenemos que creérnosla, tener más confianza en nosotras y levantar más la mano.”

Ana Paulina Pinto

Executive Director Rates, Global Markets | BBVA, Mexico

Ana Pinto lleva 18 años trabajando en el mundo de las finanzas, y siempre ha notado que hay muy pocas mujeres en ese terreno laboral. “Y por eso siempre fue un gran reto estar rodeada de hombres y darme mi lugar”, reflexiona.

“Es gracioso que hay quienes consideran que el de los traders es un mundo de hombres ‘porque tienes que tomar mucho riesgo’; sin embargo, yo pienso que las habilidades de las mujeres –como el multitasking– ayudan, porque tienes analizar 10 pantallas tomar decisiones en segundos, hacer dinero y darle la mejor solución al cliente. Debería haber muchas más traders”.

Nacida en Mexicali –una ciudad del norte de México con un millón de habitantes, que es la capital del estado de Baja California y que está situada justo en la frontera con Estados Unidos–, siempre le apasionaron los negocios, aunque para ello tuviera que vencer las convenciones sociales.

“En mi ciudad no había muchas opciones profesionales, y por eso me fui a estudiar a Guadalajara, y fue una gran experiencia; después tuve la oportunidad de venir a la Ciudad de México y fue cuando dije ‘esto es lo mío’”, recuerda la egresada de la licenciatura en Finanzas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y que vive desde hace casi 20 años en la capital del país.

En 2003 empezó trabajar como junior trader en Afore XXI, una de las administradoras de fondos para el retiro más importantes de México, labor que define como una gran experiencia, ya que tuvo jefes que le inspiraron y ayudaron mucho en su formación.

Salir adelante en un ambiente de hombres

Ana, actual Strategy Business Planning Manager de BBVA México, banco en el que empezó a trabajar en 2006, dice que a veces el ambiente de los mercados financieros puede parecer rudo para algunas mujeres.

“Llegabas al banco y algunos hombres te ponían calificación o hablaban en un lenguaje algo inapropiado . Yo siempre fui un poco dura, me llevaba bien con todos, siempre puse límites”, afirma.

“Los hombres suelen decir que las mujeres no aguantan la presión del negocio, pero claro que sí incluso sabemos gestionaria mejor. Como trader nunca fui la más arriesgada, pero sí eficiente; no tomaba tanto riesgo, pero sí llegaba a mi presupuesto y cumplía con los límites”.

Por eso opina que, en el mundo de las finanzas, es necesario que todos sean más equitativos. respetuosos e inclusivos en todos los niveles y con todas las personas.

Su inspiración viene de familia

A lo largo de su vida, Ana siempre ha vencido todo tipo de barreras para cumplir sus objetivos y poder dedicarse a lo que ella quería.

“En Mexicali no me emocionaba mucho lo que veía, sentía que tenía que hacer algo distinto. En mi generación y en la ciudad en la que nací, las mujeres eran más conservadoras que en las grandes ciudades, y muchas de ellas nada más querían esperar para casarse; pero yo siempre me vi trabajando, siendo independiente y buscando mi desarrollo profesional”, subraya.

Ella dice que se lo debe a sus abuelas, quienes han sido su inspiración ya que desde muy jóvenes, enfrentaron situaciones muy adversas, pero al final se reinventaron y salieron adelante.

“Desde muy chiquita me enseñaron de perseverancia y disciplina, a ser una persona estructurada y nunca depender de nadie, eso fue lo que les abrió el camino a ellas; por eso fueron un gran motor en mi vida y definitivamente les debo gran parte de lo que soy”, afirma.

Aprender de la adversidad

Esa fuerza ha acompañado a Ana en diferentes momentos de su vida profesional, como cuando vivió el inicio de la crisis de 2008.

“Yo estaba embarazada de mi primer hijo y fue una pesadilla. Todos los días sentía que el mundo se iba acabar, que todas las empresas, sobre todo las que tenían necesidades de corto plazo, iban a quebrar porque no había liquidez, y ahí estábamos día a día viendo cómo sacar adelante cada operación y apoyar a los clientes; fueron días complejos”, apunta.

Además, no faltaba quien le dijera cosas como “y tú qué haces aquí, vete a tu casa, las mámas deben estar en casa”, pero ella siempre prefirió seguir trabajando y adquiriendo el aprendizaje que ese momento coyuntural le dejó.

“Aprendí como no tienes una idea, pero en lo personal no fue fácil; sin embargo, todo se acomodó y fluyó maravillosamente gracias a que también hubo quien confió en mí”, relata.

Y ese reto se extendió varios meses más, ya que en poco tiempo vivió su segundo embarazo: “Sin pensarlo, ¡en tres años tuve dos hijos!, yo me cuestionaba si debía irme a casa y dedicarme únicamente a cuidar a mis hijos, pero eso no era parte de mí yo quería desarrollarme, seguir aprendiendo”.

Sus funciones de trading en mercados financieros eran muy apasionantes para ella, pero sabía que debía aprender cosas nuevas.

“Para seguir creciendo, tenía que desarrollar más habilidades. Podría haberme quedado en mi zona de confort, pero quería seguir conociendo, reinventándome y creciendo.

El camino que falta por andar

Ana, quien además parte del consejo de D&I en BBVA México, señala que debe existir mayor toma de conciencia en las empresas para que las mujeres tengan más confianza en sí mismas y decidan enfrentar nuevos retos.

“Un hombre siempre levanta la mano cuando le ofrecen un puesto, aunque cumpla la mitad de los requisitos; mientras que las mujeres no lo hacemos si no sentimos que cumplimos el 100 por ciento. Tenemos que estar conscientes de esto y levantar más la mano”, señala.

“Tenemos que creérnosla, tener más confianza en nosotras y levantar más la mano. Decir ‘yo siempre puedo, no me rindo y voy por el sí, el no ya lo tienes’”.

Reconoce que el mundo financiero ha evolucionado en temas de igualdad de género, pero a un ritmo más lento que el que ella quisiera y todavía prevalecen sesgos inconscientes que nos nublan a la hora de tomar decisiones.

“Afortunadamente, hoy se está poniendo más foco en la importancia de equipos más inclusivos y más diversos. Va avanzando, pero todavía estamos empezando.

Aprender y desaprender

La otra carrera que le hubiera gustado estudiar a Ana es Ingeniería Financiera, pero le encanta su día a día. Pero no todo es trabajo, también le gusta jugar con sus hijos y pasar tiempo de calidad con ellos.

“Me encanta hacer yoga, viajar, conocer otras culturas y aunque no tengo tiempo, me gusta cocinar. También los retos, por ejemplo, hace poco aprendí a surfear, me he tirado del paracaídas, me gusta correr, me fascina leer, esquiar en nieve… no me da miedo nada, así es la vida, siempre hay nuevos retos”, describe.

Sobre las nuevas generaciones, opina que tienen menos estereotipos en temas como la equidad de género. “Ya vienen con otro chip, con mucha más consciencia en estos temas’”.

A las personas más jóvenes les recomienda no darse por vencidas nunca. “Deben que aprender y desaprender también, hay que estar en constante transformación e innovación y conocer los nuevos retos”, sugiere.

Aviso de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresados ​​en este blog son propios de sus autores y no reflejan necesariamente la política oficial o la posición de Bloomberg.


Bloomberg invitó a los inversionistas <GO> GETTERS del mercado financiero de América Latina a compartir sobre sus carreras, sus historias de éxito y los desafíos que tuvieron que enfrentar, no sólo como testigos del desarrollo de este entorno acelerado, sino que también como contribuyentes activos a su evolución, creando nuevas herramientas, compartiendo mejores prácticas e inspirando cambios.

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