“Vivimos en un mundo lleno de desafíos, y necesitamos entender que cada una de nuestras acciones tiene un impacto. Hay que esforzarnos para que este impacto sea positivo.”

Ana Paula Vescovi
Chief Economist | Santander, Brasil
En 2018, Brasil estuvo paralizado por una huelga de camioneros durante los últimos 10 días de mayo. Las autopistas por donde pasa la gran mayoría de las provisiones del país estaban bloqueadas por este movimiento. En medio de toda la tensión, Ana Paula Vescovi, que llevaba un mes en el puesto de secretaria ejecutiva del Ministerio de Hacienda, participó en la búsqueda de una solución para la huelga.
Ella considera a esa experiencia como uno de los principales momentos de aprendizaje en su carrera como economista, particularmente cuando se presentó el dilema entre lo que era técnicamente correcto y lo políticamente necesario. “Necesitábamos una subvención de diésel en ese momento”, recuerda. “Sabíamos que debería ser temporal, porque tanto el precio de las materias primas como la tasa de cambio fluctúan; pero en ese momento crítico tuvimos que hacerlo con responsabilidad fiscal”.
La solución fue reducir los beneficios fiscales temporalmente para apoyar la subvención. “Esa fue la lección: tener una conversación y demostrar que nos importaba negociar para llegar a una solución en términos de lo que estaba sucediendo en ese momento”, afirma.
Por medio de la crisis de los camioneros, Ana Paula aprendió una lección valiosa: respetar el proceso político y reconocer que llegar a una solución de manera democrática “es mucho mejor de lo que nosotros, como personas técnicas, pensamos o creemos”. En esos momentos, afirma, “se aprende a tener empatía con el lado opuesto y a entender sus inquietudes para llegar a un buen acuerdo”.
Aprendió a seguir el camino de la empatía gracias a la influencia de varios profesionales destacados, una gran red de amigos con los que trabajó. Uno de los primeros fue el economista Pablo Hartung, tanto cuando fue alcalde de Vitória como cuando fue gobernador del estado de Espíritu Santo. “Con él aprendí dos lecciones muy importantes. La primera es la comunicación: los economistas somos un poco más reservados a la hora de hablar. Me sugirió ser más didáctica para comunicarme mejor con la sociedad. Esto me llevó al resto de mi trayectoria”, afirma. La segunda lección fue interesarse en los problemas sociales: “hay que considerar de manera más profunda el impacto de tus acciones, palabras, manera de actuar y el ejemplo que das a los demás”.
Impacto positivo
Este es el legado que desea transmitir, no solo a los que trabajan con ella, sino también a sus dos hijos. “Vivimos en un mundo lleno de desafíos y necesitamos entender que cada una de nuestras acciones tiene un impacto. Hay que esforzarnos para que este impacto sea positivo”, dice. Para ella, la economía significa mucho más que solamente conocer la literatura correspondiente o crear un buen modelo de la realidad: “es entender que cada opinión, cada relación con tus clientes, con el público, es importante”.
Este sentido de responsabilidad le hizo reflexionar mucho antes de aceptar la posición de Secretaria del Tesoro Nacional (la primera mujer en este puesto), en junio de 2016, en medio de una severa crisis económica y el juicio político de la presidenta Dilma Rousseff. “He tenido muchas experiencias en mi carrera, incluyendo el seguimiento de la implementación del Plan Real (un plan de estabilización económica en Brasil), que venció la hiperinflación a mediados de los 90, y la agenda de reformas microeconómicas que siguió hasta introducir evaluaciones de políticas públicas en el gobierno del estado de Espíritu Santo. Si tuviera que resaltar uno de los más grandes desafíos, sería ese momento cuando entré a la Tesorería”, revela.
Curiosamente, a pesar de tener una hoja de vida tan impresionante, Ana Paula define su trayectoria como “profesional bajo construcción”. Desde que era muy joven, aprovechaba la hora de comer para hacer preguntas sobre las noticias a su padre, que era catedrático de una universidad en Colatina, Espíritu Santo. “Esta curiosidad que tenía desde niña continúa hasta hoy; siempre estoy buscando algo nuevo”, afirma. Esto es lo que significa estar dispuesta a reconsiderar, revisar posiciones y estudiar más. En fin, tener una carrera que evoluciona constantemente.
En 2019, la sed de tener diversas experiencias la llevó al sector privado y hoy es la directora de Macroeconomía del Banco Santander. “Una de mis motivaciones más grandes para estar aquí es que esta es una de las industrias más desafiantes del mundo hoy”, afirma. “Ya sea por la tecnología o los servicios que surgen a raíz de la tecnología o la competencia con nuevas empresas que surgen debido a estos cambios”. Su misión es ayudar a entender la dirección del banco y construir el camino de este nuevo proceso.
Inspiración y gobernanza
Los cambios en el mundo no son solo el resultado de la tecnología. La sociedad ha cambiado y esto se refleja en el liderazgo, tanto en las empresas como en el sector público. “Lo veo en mi sector, en mi industria hoy”, dijo. “Los líderes ya son diferentes”. Las empresas hoy forman parte de una comunidad, una sociedad. Esa es la diferencia. “Ya no es suficiente solo hablar con los clientes. Hay que hablar con la gente de una manera más abierta y siempre con el objetivo de generar un impacto positivo, porque eso es lo que nos sostiene”.
Después viene la importancia de la gobernanza. “Los líderes tienen un conjunto de deberes cada vez más amplio. Ser un director general capaz y bien informado ya no es suficiente; también debes ser sensible a los temas políticos y sociales, saber cómo hablar tanto con la institución como con la comunidad, y visualizar este cambio tecnológico tan rápido en el que vivimos”.
Ana Paula es extremadamente optimista en cuanto al progreso de la gobernanza. “He participado y participo en juntas directivas corporativas; esta es una cultura que se normaliza”, afirma. “Las organizaciones están un paso por delante de los estados, las naciones. Pero esta ola muy polarizada pasará y la gente logrará, como sociedad, esa unidad. Incorporemos la diversidad en la gestión de empresas y la preocupación por generaciones futuras. Creo que la diversidad incluye lo siguiente: trabajar por alguien que aún no existe”.
Considera que, de aquí en adelante, un líder será el producto de su entorno. Será más bien descubierto que forjado. “Aquellos que piensan en el colectivo tendrán más oportunidad de sobresalir como líderes”, defiende. “El mensaje es: sigue tus instintos, sé fiel a tus creencias y valores. A lo largo de nuestra carrera, nuestras creencias y valores se pondrán a la prueba varias veces”.
De la misma manera, el liderazgo necesita inspirar. “Porque no basta con dejarse llevar por los deseos de la sociedad. Necesitas incluir a la sociedad en la búsqueda de una mejor realidad, guiarla por un camino diferente al que ve por sí misma”. En cierto modo, es una misión que siempre ha existido. “Solo que inspirar es mucho más complejo hoy”, indica.
Liderazgo femenino
En medio de la “nueva normalidad”, la economista dice que actualmente le interesa observar a mujeres en posiciones de liderazgo. “Empecé a estar bien atenta a este tema. Admiro a estas líderes globales: la canciller alemana, Angela Merkel, en la construcción de la Comunidad Europea, y ahora en la pandemia; la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, que se destacó en la lucha contra el COVID-19; la labor de la francesa Christine Lagarde en el FMI, y desde 2019, en el Banco Central Europeo. Leo lo que publican, veo las entrevistas, sigo sus trayectorias”.
Además de los grandes líderes, Ana Paula recientemente empezó a seguir, por medio de las redes sociales, al fundador de Microsoft y filántropo Bill Gates. También lee artículos de columnistas, periodistas y profesionales importantes.
Durante un periodo de cuarentena profesional que tuvo que cumplir antes de ingresar al sector privado (una obligación legal para quienes ocupan cargos altos en el gobierno), Ana Paula leyó La rebelión de Atlas, de la filósofa libertaria Ayn Rand, y Cómo mueren las democracias, de los politólogos, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt. Ahora se dedica más a artículos técnicos. Para recargar sus energías, normalmente viaja con su familia y ven series de televisión (principalmente las históricas, como The Crown), tomando un buen vino junto con su marido.
Demostrando que le gusta probar cosas nuevas, Ana Paula decidió conseguir un pero el año pasado. “Es todo un personaje. El cachorro me enseñó una dedicación diferente, a ver las cosas con más autenticidad”, dice. Siempre quisieron tener una mascota y se animaron a hacerlo durante la pandemia de 2020. “Creo que perdí mucho tiempo. Deberíamos haberlo hecho mucho antes”. Otra actividad que le hubiese gustado comenzar desde joven es cocinar, pero eso sigue pendiente.
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