Esta columna de opinión apareció publicada originalmente en Chile en El Mercurio Inversiones. Acceda a la historia original en este link; requiere estar suscrito al medio.

Felipe Nogueira, Bloomberg
La industria global del buy-side se encuentra en un punto de inflexión. Los activos bajo gestión alcanzaron la cifra récord de 147 billones de dólares a mediados de 2025, pero la mayor parte de este crecimiento refleja el rendimiento del mercado más que las nuevas entradas de capital de clientes.
Con costos en gran medida fijos en talento, tecnología y regulación, la rentabilidad sigue siendo vulnerable cuando los mercados se debilitan. Estos temas fueron centrales en conversaciones recientes con más de 40 líderes de inversión en la oficina de Bloomberg en Santiago.
La presión sobre las comisiones y las preferencias cambiantes de los clientes continúan comprimiendo los márgenes. Los flujos se están concentrando en productos pasivos de bajo costo, lo que pone de manifiesto un débil crecimiento orgánico.
Para mantenerse competitivas, las empresas buscan escala, una gestión de costps más estricta y la expansión a áreas de mayor margen, como los mercados privados, que PwC espera que generen más de la mitad de los ingresos de la industria para 2030.
Los gestores están reconfigurando sus carteras de productos a medida que los fondos mutuos y los ETF’s con comisiones competitivas ganan terreno, apoyados por cambios demográficos y transferencias de riqueza.
Sin embargo, años de reducción de costes han generado una eficiencia limitada. Las empresas ahora están priorizando modelos operativos escalables, automatización, una gobernanza de datos más sólida y la expansión del trading electrónico.
La tecnología se ha convertido en la palanca más poderosa de la industria. Los gestores están mejorando los conjuntos de datos, optimizando los flujos de trabajo de gestión de órdenes e integrando herramientas de riesgo y cumplimiento para obtener transparencia y satisfacer las demandas regulatorias.
El trading electrónico está automatizando los flujos de trabajo, brindando a los equipos un acceso más profundo a la liquidez, análisis integrados y más tiempo para la investigación de inversiones.
También está aumentando el interés en las estrategias basadas en índices para crear nuevos productos de inversión.
La inteligencia artificial es otra fuerza importante. Las empresas que adoptan flujos de trabajo impulsados por IA pueden monitorear desarrollos, identificar temas emergentes y distribuir conocimientos más rápidamente entre los equipos.
El futuro pertenecerá a las organizaciones que traten la tecnología como estratégica, no solo operativa. Al invertir ahora, los gestores de activos chilenos pueden fortalecer sus cimientos, innovar para los clientes y posicionarse para el éxito a largo plazo.
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