“En un mercado ultra competitivo, como en una Olimpiada, los logros son resultados de un rendimiento extraordinario. El secreto para alcanzarlos es trabajar con un equipo feliz, porque un equipo feliz se conecta más, crea sinergias y alcanza resultados superiores porque da lo mejor.”

Leandro Miranda
IRO & Executive Director | Banco Bradesco, Brasil
Igual que un equipo de fútbol que gana el Campeonato Brasileño, la Copa de Brasil y la Copa Libertadores de América, Leandro aspiraba ganar la “triple corona” en el mundo de las finanzas: ser reconocido como el mejor banco de inversiones por las revistas Euromoney y Global Finance, además del reconocimiento como banco más innovador de América Latina concedido por la publicación británica The Banker. Ningún banco había logrado tener los tres premios en el mismo año, pero bajo el liderazgo en el área de Investment banking de BBI, Leandro lo logró en 2016, 2017 y 2018.
El tricampeonato fue celebrado incluso como un Family Day en el auditorio, donde cada empleado contaba su historia y lo que hacía en el trabajo a todas las familias presentes. Después de ese año espectacular, no solo transformamos al equipo en una familia, sino que también conseguimos transformar a las familias en un equipo”, recuerda.
Después de ese impacto emocional, era tiempo de descansar. Entre una actividad y otra en la playa, Leandro sintió un gran malestar y terminó hospitalizado; claramente, su sistema inmunológico ya no podía más.
A partir de ahí, comenzó un tratamiento más amplio, que incluyó acupuntura y meditación, práctica que lamenta no haber iniciado antes. “Creo que me transformó, porque hoy tengo una vida equilibrada. Soy muy feliz en mi matrimonio y con mi familia, y soy muy feliz en el trabajo”, asegura.
Contactos con extranjeros
Para Leandro, el trabajo es una parte crucial de su identidad. “Podría ser exitoso en alguna otra profesión. Yo soy un líder y un gerente; pero, por encima de todo, soy un banquero”, describe. Esa pasión comenzó muy temprano, a los 7 años. “Mi abuelo estaba en la Marina, viajaba por el mundo y siempre me traía monedas de otros países”, recuerda. “Solía decirme que si hay algo que es común en todo el mundo y que conecta a las personas y empresas, es el dinero”.
Leandro, que es carioca, fue al colegio militar, estudió en Pedro II y luego se graduó en Derecho de la Universidad Estatal de Rio de Janeiro (UERJ). Empezó a trabajar en un banco, en el departamento jurídico de BBM. Le encantaron las operaciones, pero no pudo cambiar de puesto, así que terminó cambiando de banco. Era la época de las privatizaciones, una buena oportunidad especialmente para él, porque hablaba inglés, francés y español y tenía conocimiento de derecho. “El Banco Liberal necesitaba a alguien que pudiera explicar el proceso de venta de empresas a los inversionistas extranjeros”, comenta. Además de obtener un MBA ejecutivo en finanzas, ganó experiencia lidiando con grandes bancos de inversión fuera de Brasil.
Las operaciones internacionales también lo llevaron a destacarse en el banco Bozano. “Hemos traído bastante capital de inversionistas extranjeros a Brasil. Y la forma de hacerlo era aprender primero su cultura, entender lo que estaban buscando, qué información necesitaban para sentirse más seguros. Yo los escuchaba y me interesaba en su cultura”, afirma.
Su motivación era más que cumplir los objetivos, dice Leandro. Quería ayudar a traer riqueza a Brasil. En 1999, fue nombrado como uno de los cuatro empleados más talentosos del banco; uno de los premios fue la oportunidad de estudiar un MBA en la Universidad de Michigan. Era un ciclo que se repetiría de nuevo en su carrera: el éxito brindaba la oportunidad de prepararse para nuevos desafíos.
Uno de los desafíos más importantes ocurrió en la transición al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, en 2003. “El país había alcanzado su peor prima de riesgo de la historia, varios inversionistas extranjeros se iban de Brasil, las empresas no tenían acceso a suficiente capital”, afirma Leandro, a quien la falta de banqueros le pareció una buena oportunidad. “Monté una boutique de inversiones, Principal Partners, y empecé a operar con Merrill Lynch, Goldman Sachs, Lehman Brothers, con todos los que había conocido en mi carrera”. Fue un éxito.
Desafíos divertidos
Leandro cree que los buenos resultados que ha conseguido a lo largo de su carrera se originan en la disposición de crear siempre alternativas para sus misiones. “Los objetivos para mí eran desafíos divertidos; nunca fueron una presión. Más que la capacidad, el secreto es trabajar con un equipo feliz, porque un equipo feliz se conecta más, crea sinergias y alcanza resultados superiores porque estarán dispuestos de poner todo de su parte”, afirma. “En el BBI, era un experto en renta fija, y tenía menos experiencia en fusiones y adquisiciones, y en equipos. Dado que tenía mucha experiencia en liderazgo y gestión de equipos de alto nivel, empecé a montar comités semanales en todas las áreas y la gente definía cómo se posicionarían en conjunto, por consenso. La mejor manera de crear consenso es decirle a la gente: ‘hay muchas áreas que no conozco, quiero aprender de ustedes. Oriéntenme. Construyamos esto aquí juntos’. Así es como las personas se abrieron, y aprendieron a ser mejores líderes, gestores y profesionales. Había mucha sinergia y aumentaba continuamente.
A lo largo de su carrera, Leandro apunta que ha seguido a varios profesionales. Jorge Pablo Leman (Anheuser-Busch InBev) muy cercano a los del Banco Garantia, Pablo Ferraz (con quien trabajó en Bozano) y André Esteves (con quien trabajó en BTG). “La gente va aprendiendo y evolucionando, y sus ídolos cambian a lo largo del tiempo. Prefiero llamarles referencias, porque todos somos personas con cualidades y defectos, y nuestras ideas tienen sentido en una determinada época, en cierto lugar”. Ahora, su mayor referencia, es Luiz Carlos Trabuco Cappi, presidente del consejo de Bradesco. “Él conoce toda la historia bancaria mundial. Tiene una memoria increíble, es un filósofo y muy compasivo. Cuando me hospitalizaron, Trabuco me llamó tres veces. Me conmovió mucho y así es que me conecté con la Organización Bradesco”.
Tan importante como tener gente inspiradora es tener a alguien a quien entrenar, indica Leandro. “Siempre me importó entrenar a sucesores”, dice. “Y en pocos meses confirmarlos para todo el equipo”. Uno solo está libre para asumir un nuevo puesto si tiene un sucesor, expone: “Y nunca tuve miedo; siempre pensé que las próximas generaciones deben ser mejores que las primeras”.
Un lugar para la gente
En casi tres décadas de su carrera, Leandro dice que el ambiente en el mercado financiero ha cambiado mucho y de manera positiva. Hoy no hay más espacio para ningún tipo de acoso. Si no puedes entender esta nueva generación, no podrás atraer ni retener talento y morirás”, advierte.
Esto incluye apostar en la diversidad e inclusión. “Mi abuela, quien ayudó a criarme, fue la primera mujer que entró a la Marina. Tuve varios ejemplos de mujeres fuertes y veía cómo la vida para ellas era muy difícil”, afirma. “Pero no basta solo con mirar la cuestión del género. Hay una cuestión religiosa, una cuestión económica, de clase, de antecedentes. Fui pobre durante la infancia, y tenía muchos amigos inteligentes que, porque eran negros o de otras razas marginadas, o porque eran pobres, terminaban teniendo menos oportunidades. Hay que darle voz a la gente, y hay que darle un lugar a la gente, porque pueden marcar la diferencia”.
Además de los deportes, a Leandro le gusta la ópera y leer biografías o libros filosóficos en su tiempo libre. Últimamente ha estado leyendo sobre el estoicismo. “El estoicismo dice que uno debe ser simple, debe ser humano, debe ser práctico. Debe ser virtuoso”. Son lecciones que, según él, combinan con su experiencia de vida.
“Cuando superas una infancia marcada por problemas respiratorios, cuando todas las escuelas a las que has asistido o fueron públicas o costeadas por otra persona, estás muy agradecido a la vida. Te sientes como alguien a quien la vida ayudó para ayudar a otras personas. Y miras a todo el mundo de forma horizontal; nadie está por debajo ni por encima de ti. Uno no es, uno está”, subraya.
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Bloomberg invitó a los inversionistas <GO> GETTERS del mercado financiero de América Latina a compartir sobre sus carreras, sus historias de éxito y los desafíos que tuvieron que enfrentar, no sólo como testigos del desarrollo de este entorno acelerado, sino que también como contribuyentes activos a su evolución, creando nuevas herramientas, compartiendo mejores prácticas e inspirando cambios.