Por Luzi Ann Javier con la colaboración de Ranjeetha Pakiam.

Las palabras tranquilizadoras de Janet Yellen sobre el ritmo de los aumentos de las tasas de interés de Estados Unidos llegaron un día tarde para los fondos de cobertura que estaban perdiendo la confianza en el metal.

Los gerentes de cartera redujeron sus apuestas alcistas al lingote más que nunca desde 2015 en la semana que terminó el 14 de marzo. Al día siguiente, la presidenta de la Reserva Federal Yellen reiteró que la política monetaria seguirá siendo acomodaticia por “algún tiempo”, lo que alivió los temores del mercado de que podría haber más de tres aumentos de tasas este año. Sus palabras provocaron la mayor alza del oro desde noviembre.

El oro, que subió durante los dos primeros meses del año, había caído en marzo en tanto la perspectiva de mayores costos de endeudamiento reducía el atractivo de los activos que no devengan intereses. Las declaraciones de Yellen se produjeron en momentos en que el Banco de Japón mantiene su programa de relajación monetaria sin precedentes y el Banco de Inglaterra deja su tasa de referencia en un mínimo récord, lo que contribuye a mantener el rendimiento de billones de dólares de deuda por debajo de cero.

“El hecho de que todavía tengamos medidas de estímulo, el hecho de que todavía tengamos tasas negativas… eso genera incertidumbre en la mente de la gente”, dijo George Milling-Stanley, responsable de estrategia de oro de State Street Global Advisors, que administra US$2,47 billones. “Todavía hay muchísimas cosas que sostienen el oro del corto al largo plazo”.

Los fondos redujeron su posición larga neta en oro, o la diferencia entre las apuestas a un aumento de precio y las apuestas a una baja, un 47 por ciento a 49.835 contratos de futuros y opciones en la semana que terminó el 14 de marzo, según los datos de la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas publicados tres días después. Ese fue el mayor descenso desde diciembre de 2015.

Mientras los operadores aguardaban la reunión de la Fed, los futuros del oro en Nueva York cayeron en la primera parte de la semana pasada. La declaración de Yellen del 15 de marzo luego revirtió esas bajas, haciendo que el metal subiera un 2,5 por ciento a US$1.230,20 la onza al cierre del 17 de marzo, la mayor alza de dos días desde el 2 de noviembre. Los precios treparon un 0,2 por ciento el lunes a US$1.233,20 a las 12:20 en el Comex de Nueva York.

Los rendimientos de más de US$8 billones en deuda del gobierno y las empresas en el Índice Bloomberg Barclays Global Aggregate de bonos de grado de inversión han caído por debajo de cero, lo que significa que seguramente perderán dinero si se los mantiene hasta su vencimiento. Si bien la tasa de los fondos de la Fed subió un cuarto de punto a entre 0,75 por ciento y 1 por ciento la semana pasada, esa franja superior de la banda sigue estando muy por debajo del promedio de 5,1 por ciento de las últimas cuatro décadas.

Los rendimientos negativos le dan una ventaja al oro, que algunos inversores consideran una reserva de valor y una cobertura contra la inflación.

Hay otros vientos de cola que sostienen al lingote. La analista de Standard Chartered Plc Suki Cooper dijo que la incertidumbre política, de las elecciones francesas a la salida oficial del Reino Unido de la Unión Europea, impulsará la demanda de refugio. Las caídas de los precios hacia los US$1.200 son “niveles de ingreso atractivos”, dijo en un informe el 16 de marzo. Un repunte de la demanda estacional de India también limita el riesgo a la baja en el corto plazo, dijo Cooper.

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