Por Aline Oyamada y Daniela Guzman.

Los crecientes rumores de que un agitador populista tiene bastantes posibilidades de convertirse en el próximo presidente de México están enviando a los operadores al mercado de opciones para protegerse frente a una oleada de ventas.

La moneda del país, la de mejor desempeño en el primer semestre del año, ha estado entre las peores del mundo desde mediados de septiembre porque las conversaciones para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se prolongan y Estados Unidos y México amenazan con dejar el acuerdo. Al mismo tiempo, los acontecimientos políticos están ayudando a solidificar la situación del candidato favorito, Andrés Manuel López Obrador, antes de las elecciones de julio de 2018, lo cual preocupa a los inversionistas que lo ven como una amenaza para la economía del país.

Todo esto hace que los operadores revalúen el riesgo, lo que ha elevado la volatilidad implícita de la moneda, mientras aumenta el coste de protegerse contra pérdidas. El mayor salto en las oscilaciones de precios previstas se observa en los contratos a nueve meses, los que vencen justo hacia el momento en que los mexicanos votarán para elegir su próximo presidente.

“Eso sin duda refleja que los mercados miran hacia las elecciones del próximo año y comienzan a contabilizar algún riesgo en torno a ese evento”, dijo Erik Nelson, estratega cambiario de Wells Fargo & Co. en Nueva York. “El peso tiende a mostrar una mayor volatilidad y cierto grado de debilidad en las semanas y meses previos a” las votaciones presidenciales, agregó.

El peso mexicano registró la peor caída entre las monedas de mercados emergentes la semana pasada, hundiéndose al nivel más bajo en cuatro meses, ya que la exprimera dama del país, Margarita Zavala, dejó el Partido Acción Nacional (PAN), generalmente considerado como el más favorable a las empresas, y dijo que se presentaría como candidata independiente. La medida podría dividir a los votantes alineados contra López Obrador, aumentando sus posibilidades de que éste se haga con la presidencia. En algunas encuestas recientes, López Obrador y Ricardo Anaya, del PAN, empataban en las intenciones de voto.

López Obrador, de 63 años, se ha opuesto a los esfuerzos de apertura de la economía, especialmente a los relacionados con la relajación de las leyes laborales y el alivio del monopolio estatal sobre la producción de petróleo. También ha alarmado a los inversores con sus promesas de impulsar el gasto en bienestar social. Tradicionalmente más popular entre los mexicanos de bajos ingresos, también ha ganado nuevos partidarios por su estridente oposición a la retórica antimexicana del presidente estadounidense, Donald Trump.

“Los populistas pueden ser muy malos para la economía”, dijo Paul McNamara, que supervisa un fondo de deuda local de mercados emergentes de US$8.200 millones como gestor monetario en GAM UK Ltd. en Londres. Recomienda invertir a largo plazo en bonos locales mexicanos y es optimista en cuanto a las monedas de mercados emergentes, pero dice que los riesgos para el país provienen en su mayoría de EE.UU., no sólo de las negociaciones del TLCAN, sino también de la posibilidad de que los comentarios provocativos de Trump impulsen a los populistas mexicanos.

Los analistas de Morgan Stanley, que durante largo tiempo han favorecido los bonos y la moneda de México, pasaron a una posición neutral esta semana, diciendo que los activos del país están en riesgo por las negociaciones del TLCAN y la votación presidencial.

“Era sólo cuestión de tiempo que los mercados comenzaran a reflejar en los precios los riesgos relacionados con las elecciones”, dijo Gustavo Rangel, economista jefe para Latinoamérica en ING Financial Markets LLC y uno de los principales pronosticadores de las monedas de la región, según rankings de Bloomberg. Y predice que el peso bajará a 20 por dólar antes de la votación.

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