Por Sunil Jagtiani con la colaboración de Lee Miller y Busaba Sivasomboon.

Tailandia es ahora tan popular para las vacaciones que este año se esperan casi 35 millones de turistas extranjeros –el equivalente de la mitad de la población del país.

Dado que la afluencia se vuelve más difícil de manejar, el gobierno está cambiando la estrategia. Ahora apunta a un aumento mínimo de un 5 por ciento anual en los ingresos del turismo en lugar de un número determinado de visitantes, dijo la ministra de Turismo, Kobkarn Wattanavrangkul. Eso significa alentar estancias más largas y mayores gastos diarios, una combinación ejemplificada por el típico vacacionista australiano, dijo.

“Probablemente son los que piensan: mi tiempo es así –-primero como y después compro y primero compro y después como”, dijo Kobkarn, de 56 años, en una entrevista.

Los visitantes australianos estuvieron entre los 10 mayores gastadores el año pasado en términos de gasto diario per cápita, con 5.831 baht (US$172), según muestran los datos del Ministerio de Turismo. Su promedio de estancia de casi 14 días fue el más alto en ese grupo. Hay algunas nacionalidades que toman vacaciones más largas, pero tienden a ser más frugales. Los turistas británicos, por ejemplo, se quedaron un promedio de poco más de 18 días mientras gastando 4.376 baht diarios.

El turismo es un punto positivo para la economía de Tailandia, que enfrenta problemas como la incertidumbre política y una demanda floja a nivel consumo. El sector representa alrededor del 18 por ciento del producto interno bruto, dijo Kobkarn en la entrevista en Chiang Mai el mes pasado.

“Ya no tenemos un objetivo para el número de turistas”, dijo. “No debemos ir más allá del límite al que podemos hacer frente. Pero aún no hay estadísticas al respecto. Si dicen que Phuket puede estar demasiado llena, o que Bangkok está demasiado llena, tenemos que asegurarnos de estar introduciendo también nuevos destinos”.

Los arribos del exterior crecieron más del doble en la última década, impulsados por un aumento de los turistas chinos que aportaron el 28 por ciento de los 1,6 billones de bahts en ingresos del turismo extranjero en 2016.

La asequibilidad es una de las razones por las que Tailandia desplazó a Malasia como destino más popular del sudeste asiático, pero el país, dijo Kobkarn, debe centrarse tanto en la calidad como en el costo para enfrentar amenazas competitivas emergentes de naciones como Myanmar y Vietnam.

Calidad no sólo quiere decir apuntar a los turistas ricos ya que Tailandia necesita viajeros con una variedad de presupuestos, dijo Kobkarn. Significa, en cambio, ofrecer experiencias de buen valor que motiven a repetir visitas, extender la duración media de la estadía y aumentar el gasto diario por persona, dijo.

Los visitantes de Medio Oriente son los mayores gastadores diarios per cápita, según datos del ministerio de Turismo. Los turistas chinos se destacaron por un gasto superior a la media y por el mero número de arribos –8,8 millones, lo cual hace palidecer a otras nacionalidades y convierte a China en el país más importante en materia de ingresos turísticos.

El auge del turismo de Tailandia en los últimos años se desaceleró algo en los últimos meses. Esto se debe en parte a los ataques terroristas en centros turísticos en agosto del año pasado y a las medidas enérgicas adoptadas por el gobierno militar contra algunos operadores de grandes grupos turísticos chinos que generaban, según se consideró, un gasto local insuficiente.

Es probable que los arribos repunten en el segundo semestre de 2017 en tanto ceden los temores por la seguridad y los visitantes chinos optan por viajar en forma independiente dejando de lado los paquetes turísticos, según Bloomberg Intelligence.

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