Por Robert Hutton, Tim Ross y Alex Morales.

En 2015, David Cameron prometió al pueblo británico una “buena vida”. En 2017, tras la votación a favor del Brexit, Theresa May sólo puede ofrecer una vida dura, pero justa.

El manifiesto electoral de la primera ministra no contenía promesas de mantener bajos los impuestos, como había hecho su predecesor dos años antes. El hombre que convocó -y perdió- un referéndum sobre el Brexit prometió un límite a los costes para el cuidado de los ancianos, mientras que May informó a los pensionistas más ricos que tendrían que pagar.

En parte, hay un cambio en las circunstancias: abandonar la Unión Europea conllevará dificultades. La caída de la libra ya está impulsando la inflación de precios por encima de los aumentos salariales. Pero el Brexit también ha dado a May la oportunidad de llevar a los conservadores en una nueva dirección.

Cameron quería convertir a los Tories en un partido que los liberales metropolitanos pudiesen votar. May está tratando de capturar los votos de las clases trabajadoras.

“Mi Gobierno trabajará para los ciudadanos corrientes del Reino Unido”, dijo May a sus votantes y a los medios el jueves. “Todos aquellos que trabajan mucho y hacen de este país lo que es. Las personas que tienen un trabajo, pero no siempre tienen seguridad en el empleo. Gente que apenas tiene lo justo”.

En 2015, la carrera era reñida. El Partido Laborista de Ed Miliband iba empatado con los conservadores en lo que las encuestas predijeron que serían unas elecciones “igualadas”. Hoy, los conservadores de May aventajan al líder laborista Jeremy Corbyn en unos 20 puntos en las últimas encuestas.

Música de ambiente

Esta ventaja permite a May ser ambiciosa, como muestran las localizaciones de los lanzamientos del manifiesto. Cameron fue a una escuela técnica en Swindon, al sur de Inglaterra, en un escaño que necesitaba retener.

May eligió un antiguo molino en Halifax, a 240 kilómetros al norte, un escaño que los Tories no han tenido desde 1983, el año de la victoria abrumadora de Margaret Thatcher, pero que ahora parecen encaminados a recuperar.

“La música de ambiente del manifiesto indica que está tratando de mover al Partido Conservador más allá del estereotipo thatcherista en lo que respecta a la política económica y social”, dijo Tim Bale, profesor de política en Queen Mary, Universidad de Londres.

Aun así, “la gente decía lo mismo acerca de Cameron, pero cuando llegó el momento todo fue austeridad, contención del gasto y no gravar demasiado. Así que no creo que podamos decir de verdad que se trata de un cambio de paradigma hasta que tengamos a Theresa May al frente del Gobierno durante tres, cuatro o cinco años”.

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