Por Jonathan Levin.

En Florida los políticos se enfrentan por Venezuela, lo cual pone nervioso a Goldman Sachs Group Inc. en Nueva York.

Aproximadamente una semana después de que el gobernador Rick Scott declarara el 10 de julio que quería que su Gobierno cortara relaciones con las empresas que hacen negocios con el régimen de Nicolás Maduro, Goldman despachó enviados al estado. Luego Scott hizo una propuesta que sus detractores calificaron de diluida, la cual, según dijeron, le deja a Goldman margen de maniobra para seguir gestionando dinero para Florida.

Los demócratas acusaron al gobernador republicano de dar marcha atrás, y José Javier Rodríguez, senador estatal, dio a conocer un proyecto de ley para prohibir al estado invertir en toda institución financiera que “tenga cualquier tipo de fondos o que compre o negocie cualquier tipo de productos o servicios con el Gobierno de Venezuela”. Rodríguez destacó a Goldman e instó a Florida a “iniciar una desinversión”.

Para Goldman, el enfrentamiento podría evocar recuerdos de la indignación que se desató cuando este año se reveló que había comprado US$2.800 millones de bonos emitidos por la compañía petrolera estatal de Venezuela. El fuego se avivó el jueves cuando Credit Suisse Group AG prohibió a sus operadores comprar o vender los llamados “bonos del hambre”, así como una nota que emitió el Gobierno.

“Queremos asegurar que Credit Suisse no proporciona los medios para que se violen los derechos humanos de la población venezolana”, dijo el banco de Zúrich en una circular a sus empleados. También prohibió los negocios con entidades venezolanas.

Goldman fue blanco de críticas por comprar los valores a un precio muy barato, cuyo apodo deriva de la escasez de alimentos que padece el país en crisis. El banco ha dicho que adquirió los bonos para clientes de gestión de activos a través de una firma corredora y que no canalizó el dinero de forma directa al Gobierno de Maduro. Goldman dijo el jueves en una declaración que no apoya al régimen” y que no hará negocios con éste.

Castro y Chávez

El banco es consciente de que ha “desatado una tormenta de relaciones públicas y de que la forma de gestionarla es una conciliación con los políticos de Florida”, dijo Sean Foreman, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Barry en Miami. Agregó que la posición que adoptan muchos políticos de Florida es inteligente. “La gente está indignada ante los capitalistas estadounidenses que ganan dinero con la miseria de uno de nuestros países vecinos”.

Todo eso tiene particular resonancia en Florida, donde se han establecido decenas de miles de inmigrantes venezolanos. El estado también alberga una gran comunidad de exiliados cubanos, que se sienten almas gemelas tras haber vivido la inmersión de su país de origen en el autoritarismo y presenciar cómo los hermanos Castro forjaban estrechas alianzas con Maduro y su mentor y predecesor, Hugo Chávez.

Políticos de Florida de todas las orientaciones se han posicionado con fuerza contra Maduro. Entre ellos se cuenta el senador republicano Marco Rubio, el ex candidato presidencial que presionó a favor de las sanciones que EE.UU. ha impuesto a ex funcionarios e integrantes actuales del Gobierno venezolano.

Por su parte, el gobernador Scott ha hecho apariciones en actos de oposición a Maduro y ha exigido la renuncia del líder venezolano “y de los matones cubanos que lo ayudan”.

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