Por Alex Longley con la colaboración de Paul Dobson.

Para entender realmente qué está contribuyendo a empujar los precios del petróleo hacia US$70 el barril, basta con seguir al dinero.

En el último mes, los inversores se precipitaron a los mercados de materias primas teniendo en cuenta que las reducciones en la producción de la OPEP, un fuerte crecimiento económico global y un dólar estadounidense más flojo apuntalan la estructura del mercado más alcista en años para el petróleo. Ahora que el crudo se negocia cercano a un máximo de tres años, veamos cómo aumentó entre los inversores la sed de petróleo.

Visión a largo plazo

Para muchos inversores, todo es cuestión de “backwardation” (condición del mercado en la cual los precios futuros son más bajos que los de entrega inmediata). Conforme los suministros de petróleo se restringieron, los contratos a corto plazo se encarecieron más que los de fechas posteriores. Esa estructura de mercado torna rentable aferrarse a una posición larga, dado que cada mes los inversores van refinanciando contratos más baratos a lo largo de la curva. La semana pasada, los futuros en el Brent a menor plazo se negociaban con su recargo más alto desde 2014 respecto de los correspondientes a un año más tarde. “Tener una posición larga en el petróleo da un retorno anual positivo, aunque el petróleo siga bajo”, dijo Giovanni Staunovo, analista de materias primas en UBS Group AG. “La última vez que se pudo decir eso fue en 2014”.

Crecimiento fuerte, dólar más débil

El panorama macroeconómico mundial también está sosteniendo los precios. Así como el crecimiento económico en alza contribuyó en 2017 a que la demanda creciera, el dólar estadounidense se depreció la mayor parte del año mientras que a otras monedas les fue mejor. Considerando que en el segundo semestre del año se volvió a dar la típica conexión inversa entre los precios del crudo y el dólar, el petróleo recibió otro empujón. Esta semana, el Departamento de Energía estadounidense elevó en 150.000 barriles diarios su perspectiva mundial 2018 de demanda de petróleo, un indicador de que el optimismo económico puede llegar a continuar este año. “La reciente fortaleza de los precios puede explicarse en parte por la debilidad del dólar, y ambas cosas son consecuencia de un crecimiento económico mundial fuerte”, dijo Jan Edelmann, estratega de materias primas en HSH Nordbank AG.

Amplia rotación

No solo el petróleo avanza a paso firme. Tanto en los indicadores bursátiles que encabezan las compañías de gas y petróleo como en los aumentos en otros mercados de productos básicos ha habido una amplia rotación hacia las materias y las compañías que las procesan. Las acciones de Royal Dutch Shell Plc tocaron un récord esta semana mientras que el Bloomberg Commodity Index acaba de salir de su mejor racha de ganancias en la historia.

La tendencia es una amiga

Los precios del crudo se hallan actualmente en una tendencia al alza que comenzó a mediados del año pasado. Con los precios un 56 por ciento más altos que sus mínimos de junio, el Brent apenas si ha tenido alguna pausa para respirar. Esto hizo que a los bajistas les resultara difícil combatir la iniciativa.

¿Peligro más arriba?

El lado negativo es que muchas señales técnicas de advertencia alertan sobre peligros. Tanto el Brent como el WTI cerraron en territorio sobrecomprado en los últimos días, mientras que un nivel importante en el retrazamiento de Fibonacci se ubica en US$71,40 en el caso del Brent, si se llega a perforar el marcador psicológicamente clave de US$70 el barril. Por consiguiente, “US$70 a US$72 el barril sería el máximo a corto plazo”, dijo Michael Hewson, analista de CMC Markets Plc.

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