Por Javiera Quiroga con la colaboración de Laura Millan Lombrana.

La presidenta Michelle Bachelet dice que su gobierno ha sentado las bases para lograr lo que ningún otro gobierno chileno ha conseguido por medio siglo: vencer la adicción del país al cobre.

El énfasis en la productividad, la innovación, la educación y la investigación está cambiando la cultura económica del país, dijo el viernes Bachelet durante una entrevista en el palacio presidencial. La presidenta socialista formula estas declaraciones en momentos en que inicia el último año de su segundo mandato de cuatro años.

“Yo soy una convencida de que en 10 años más y ojalá antes, pero con todas las cosas que estamos haciendo con la agenda de productividad, de crecimiento, Chile va a ser una economía mucho más diversificada”, dijo Bachelet. “Yo creo que se puede hacer un salto hacia una país desarrollado”.

La década de auge del cobre que concluyó en 2014 acercó a Chile a la condición de país desarrollado, con un producto interno bruto per cápita que se aproxima a niveles vistos en países como Portugal. Luego se desplomaron los precios del cobre y la proyección del ex presidente Sebastián Piñera de que Chile sería un país desarrollado en 2018 súbitamente se volvió ambiciosa. Ahora, dice Bachelet, Chile está preparando el terreno para hacer ese salto final.

Como parte de la ambiciosa reforma educacional, el gobierno de Bachelet ha garantizado educación superior gratuita para todos a partir de 2020, incrementado las alianzas público-privadas, fomentado la comercialización de investigaciones universitarias, y la semana pasada creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Tan solo la agenda de productividad del Ministerio de Economía tiene 47 medidas diferentes, 10 iniciativas legislativas y 37 iniciativas administrativas, que implican una inversión de US$1.500 millones.

La manera de convertirse en país desarrollado “no es hacer más de lo mismo”, dijo Bachelet. “La manera es justamente lo que hemos tratado de hacer: desarrollar una agenda de productividad muy alta”.

Después que se desplomaron los precios del cobre, Chile ha registrado los tres años de crecimiento más lento desde la crisis económica de 1981. Al mismo tiempo, la ley mineral del cobre está cayendo, reduciendo con ello la competitividad de Chile respecto de otros países ricos en materias primas, como Perú.

La gigante estatal Codelco se encuentra en medio de un plan de inversión de US$18.000 millones, tan solo para mantener la producción en los niveles actuales.

Presiones sociales

Si bien el gobierno de Bachelet ha puesto énfasis en impulsar la productividad, muchos la han criticado por centrarse en redistribuir la riqueza, en vez de crearla. Un impuesto de 2014 elevó la recaudación fiscal en 3 puntos porcentuales del PIB para financiar el gasto en educación y salud. A la vez, las leyes laborales han fortalecido los derechos de negociación de los sindicatos.

Bachelet dice que era imposible ignorar las crecientes demandas sociales. Chile ha cambiado desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990, dijo.

“Estos hijos de la democracia significan que es una población mucho más demandante, consiente de sus derechos; más exigente y eso le hace bien a Chile, que haya más transparencia y más accountability”, dijo Bachelet. “Eso se llama desarrollo. La gente puede quererlo o aprobarlo a uno o no pero siempre tienen más expectativas”.

Los líderes empresariales culpan a su programa de reformas de socavar la confianza empresarial, contraer la inversión y el crecimiento, y exacerbar el impacto de los menores precios del cobre. La popularidad de Bachelet cayó a 19 por ciento en agosto del año pasado, el nivel más bajo de aprobación de un presidente chileno desde al menos 2006, según encuestas de GfK-Adimark, afectada por acusaciones de corrupción que involucran a su hijo.

Otro año

El banco central redujo el mes pasado su proyección de crecimiento para 2017 a un rango de entre 1,5 por ciento y 2,5 por ciento, desde una estimación anterior de 1,75 por ciento a 2,75 por ciento. Ello representará un cuarto año de crecimiento lento en un país que se ha expandido en promedio 5,4 por ciento desde 1987.

Bachelet dijo que está resuelta a poner en marcha el resto de su paquete de reformas; reformar el sistema privado de pensión, aprobar otros dos proyectos de educación, finalizar las propuestas para una nueva constitución y legalizar el aborto en algunos casos.

En el sistema de pensiones chileno de US$172.000 millones, creado durante la dictadura de Augusto Pinochet, cada chileno aporta un 10 por ciento de su salario a un fondo privado. Si bien el gobierno ha propuesto un aporte adicional del 5 por ciento sobre los salarios que sería pagado por los empleadores, hasta el momento no hay propuestas de quitar los fondos a los administradores privados, dijo Bachelet.

“Lo que es claro para todos es que las pensiones en Chile no son buenas”, dijo Bachelet. “El Sistema es bueno para el mercado, para la economía del país, pero no es bueno para las personas que se retiran”.

Lazos con la UE

Mejorar los lazos con la Unión Europea también está en la agenda en momento en que el gobierno fortalece su compromiso con el libre comercio, aun con el advenimiento de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la política de “Estados Unidos primero” que esbozó en su discurso inaugural.

“Creo en el libre comercio por razones no teóricas sino que también prácticas”, dijo Bachelete. “Chile es un país con 17 millones de habitantes, pero cuando volvimos a la democracia, no se puede depender del mercado interno”.
Bachelet tampoco teme atraer la impopularidad en materia de inmigración. Una oleada de inmigrantes de Haití el año pasado elevó la cantidad de extranjeros en Chile a máximos sin precedente y creó reacciones adversas en algunas ciudades.

Los chilenos elegirán en noviembre de este año su próximo presidente, quien asumirá en marzo de 2018.

“Espero que elijan a alguien que nos permita seguir avanzando hacia un país en el que la economía pueda seguir desarrollándose, pero en la que los frutos de la economía sigan mejor repartidos”, dijo Bachelet.

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