Por Vanessa Dezem y Mario Sergio Lima.

Brasil estima que la demanda de energía se recuperará el año próximo junto con la mejora de la economía.

Tras suspender la única licitación de energía de fuentes solares y eólicas para 2016, el Ministerio de Energía del país planea dos ventas en diciembre y una cantidad similar en 2018.

“Estimamos que habrá signos de recuperación económica a partir de 2018”, dijo Paulo Pedrosa, viceministro de Energía de Brasil, en una entrevista en Brasilia. “Ahora hay margen para la expansión de la generación de energía, y se lo cubrirá con proyectos de gas natural y energía renovable”.

La decisión de cancelar la licitación del año pasado de energía eólica y solar se tomó en un contexto de creciente excedente de electricidad en tanto Brasil vivía la peor recesión en un siglo. Este mes se realiza una subasta invertida, donde desarrolladores en dificultades pueden devolver sus contratos. De todos modos, la perspectiva de una recuperación económica alienta al Ministerio de Energía a hacer planes.

“El Gobierno es más optimista respecto al crecimiento económico de Brasil, mientras que el mercado es más conservador”, dijo Ricardo Savoia, director de la firma consultora de energía Thymos Energia. “Pero hay indicios de una creciente necesidad de aumento de la capacidad a partir de 2022”. El consumo de energía en la mayor economía de Latinoamérica se contrajo 0,9 por ciento el año pasado, en buena medida como consecuencia de la débil demanda industrial, según la Agencia de Investigaciones en Energía de Brasil, conocida como EPE. Dadas las estimaciones de un excedente de energía de 9 gigavatios para 2020, no era el mejor momento para aumentar la capacidad, dijo el Gobierno al cancelar la licitación de 2016.

Las crecientes tasas de interés, las fluctuaciones cambiarias y el endurecimiento del crédito bancario afectaron la capacidad de las firmas desarrolladoras de cumplir con los proyectos a los que se habían comprometido. Hay alrededor de 1,5 gigavatios de proyectos interrumpidos, según Thymos Energia.

“Podremos eliminar el exceso de suministro”, dijo Pedrosa. “Ahora tenemos nuevas licitaciones para nuevos proyectos”.

El Gobierno anunció el lunes que en diciembre realizará sus primeras licitaciones de energía del año, que corresponderán a la producción de nuevas plantas que entrarán en operaciones en 2021 y 2023. En la primera venta sólo podrán ofrecerse fuentes renovables, mientras que en la segunda se aceptarán ofertas de distintas fuentes de energía. Las firmas desarrolladoras tienen de plazo hasta el 6 de septiembre para registrar su interés, según una declaración publicada en el boletín oficial.

También está previsto realizar dos licitaciones para 2018, una a principios de año y la segunda para fines de año.

Esta vez no hay en la agenda grandes proyectos hidroeléctricos –tradicionales en los anteriores planes de expansión energética de Brasil-, según Pedrosa, dado que se agota el financiamiento barato del banco de desarrollo brasileño.

“La represa Tapajos no está en el horizonte”, dijo, haciendo referencia a la represa Sao Luiz do Tapajos de 8.040 megavatios. El proyecto amazónico se ha barajado durante años, pero el Ministerio de Medio Ambiente lo rechazó el año pasado por su posible carácter nocivo para el medio ambiente y la población autóctona.

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